14 marzo 2011

1711 - 2001



POR AQUÍ PASÓ KINO:

Labor misionera en San Francisco de Atil – Santa Teresa de Adid – San Pedro y San Pablo de Tubutama


Rafael Murrieta Celaya

Claudio Alonso Murrieta Ortiz

Algunos historiadores y testigos de la época misional coinciden en atribuir al P. Eusebio Francisco Kino la fundación de muchos pueblos misión de la Pimería Alta, entre ellos Atil. Fue hacia el año de 1689 cuando penetró por primera vez la cuenca del río Altar. En sus varias entradas a la Pimería con fines exploratorios el P. Kino dedica un tiempo para visitar y reforzar la labor evangelizadora que se había venido realizando en los distintos pueblos; citamos a continuación algunos casos de su paso por la ranchería de Atí, posteriormente llamada San Francisco de Adid o la ranchería de Santa Teresa de Adid, que se ubica al nortoriente del pueblo, río arriba; lo mismo que otros testimonios a través de los cuales podemos conocer el origen y la situación de esta región en el período misional. Tanto Santa Teresa como San Frnancisco, en un primer momento, fueron rancherías y pueblos de visita de la misión de Tubutama y mucho de lo que en ella acontece está ligado a estos dos lugares.

Para el mes de marzo del año de 1694, durante el segundo viaje que hace Juan Mateo Mange acompañando al P. Kino al poniente de la Pimería, hasta el brazo del mar californio y pímico, relata que después de llegar y pernoctar en Tubutama, habiendo oído misa con el P. Daniel Januske, quien estaba a cargo de esa misión desde hace un año, caminan al sudoeste por el valle y el río debajo de frondosa alameda que lo hermosea y adorna hasta llegar a las rancherías de “Santa Teresa y Atí, divididas a trechos y parcialidades de familias emparentadas, en buenas y fértiles tierras y milpas de maíz, y congregados los indios gentiles en una, para recibirnos con cruces y demostraciones de júbilo, contamos 90 personas habiéndoles informado de Dios y su santa ley, dándoles dos varas de justicia para gobernarse, rendido de vasallaje a su majestad y bautizado a tres párvulos, nos despedimos…[1]”Hemos de notar que el presente relato menciona ya a Santa Teresa como un lugar de evangelización y supone una estructura mínima de gobierno, mientras que la ranchería de Atí, es mencionada sin el nombre del santo patrono, ya que aún no se establece la misión en este punto.

Fue hasta la entrada de 1698 travesía que inició Kino en Nuestra Señora de los Dolores el día 22 de septiembre y concluyó el 18 de octubre del mismo año, donde se da el descubrimiento y la reducción de los Pimas, en cuya narración ofrecida en Favores Celestiales se exalta la nobleza de los pobladores que a su paso encontró en las más de 40 rancherías “… todas de gente tan amigable, tan dócil y tan afable, que en todas partes nos recibieron con casas prevenidas, con cruces y arcos puestos, y con muchas de sus comidas, muchísimas pitajayas, y de sus casas, liebres, venados, conejos, etc; con mucho regocijo, fiestas, bailes y cantares de día y de noche; fueron más de 4000 las que en estas rancherías contamos, y nos dieron 439 párvulos a bautizar, que de los más fue padrino el capitán Diego Carrasco. En la sola ranchería de San Francisco del Adid, que le dimos el nombre de este gloriosísimo Patriarca y gran Patrón de San Francisco Xavier por cuanto en ella en cuatro de octubre tuvimos su santo día, y después de la misa del santo nos dieron 102 párvulos a bautizar”[2] de los cuales fue también padrino el Capitán Diego Carrasco, acompañante de Kino en esta entrada a la Pimería.

En este relato Kino hace ver la fineza con que los recibieron en San Francisco de Adid, pues les enviaron a encontrar con varios propios y con muchas tinajas y ollas de agua, dándoles el recibimiento como se acostumbraba entre los pueblos Pimas: con cruces y arcos, caminos limpios, casa, comidas con muchas luminarias, más de 700 almas juntas en hileras, formadas por hombres, mujeres, muchachos y muchachas, párvulos. En esta ocasión fueron dados aquí “8 pesos de justicias la de gobernador y de fiscal mayor y de alguacil de San Francisco de Adid”. Se establece en este momento una estructura que permitirá la organización, el desarrollo y funcionamiento de un pueblo de visita. Fue el testimonio de las misiones vecinas lo que llama la atención de los mismos pimas, pues si bien el misionero sale a sembrar la semilla de la evangelización, podemos notar que también de parte de los indígenas hay una gran disponibilidad para recibirla, pues es una constante el que salgan ellos mismos al encuentro del misionero o soliciten su visita. La enseñaza del cristianismo está muy unida al mejoramiento de las condiciones de vida de los indígenas, pues donde se establece la misión se van dejando las bases para que ésta sea una unidad productiva a favor de los pueblos pimas.

Posteriormente durante el regreso de esta expedición hacia el día 16 de octubre llegaron a Tubutama, pasando antes por Santa Teresa de Adid y en la relación diaria el P. Kino da razón de la situación que guardaba esta ranchería: “a donde hallamos que acavavan de coger mas de 30 fanegas de mais para el Padre que piden y esperan resevir en el Tubutama / se iso esta tarde el erradero de 36 reses y ay 50 cavesas de ganado maior y una manadilla de yeguas, trigo, mais y frixol / para el Padre una casa con 3 cuartos de adove y terrado el uno sirve un de yglesia y aparte su cosina y panaderia y horno etc. assi esta tarde como la mañana siguiente atoque de campana acudio la jente y los muchachos de dotrina a rezar las orasiones con su temastian de la mismisima manera que en cualquiera otro pueblo cristiano antiguo cosa que causo almiracion y consuelo al Sr. Teniente …” [3] A estas fechas ya la ranchería de Santa Teresa cuenta con su buen grado de desarrollo, capaz de aportar significativamente para las necesidades de la misión; y aunque en este momento no tienen sacerdote, funcionan los servicios necesarios, pues en ella se albergaban buen número de Pimas que se iniciaban en su formación cristiana y comunitaria.

Durante otro viaje que hizo Kino con los padres visitadores Antonio Leal y Francisco Gonzalvo, en compañía del capitán Juan Mateo Mange hacia el noroeste y nación Pima Papabota, del 24 de octubre al 18 de noviembre del año 1699, estando en la ranchería de San Serafín del Actun, nos reportan una visita que hicieron los indios de la “cercana ranchería de Ati” para saludar al padre visitador, acompañados de 160 mujeres con sus hijos cargados que un año antes habían sido bautizados por el padre Kino. “diéronles los padres algunas dádivas y predicándoles a todos del conocimiento de Dios y sus principales misterios, volvieron los forasteros a sus casas gustosos”[4].

La construcción de los templos.

Fua a principios del año de 1704 cuando tenemos los primeros reportes de la construcción de los templos en las comunidades fundadas con anterioridad. El 26 de enero de ese año, el P. Adamo Gil, visitador de las misiones, está en Tubutama y se compromete a trazar y fabricar una buena iglesia en ese lugar y el 11 de marzo Kino empieza con los cimientos, al igual que en el templo de la Concepción de Caborca , San Diego del Pitiquí, San Ambrosio del Busani, San Antonio de Oquitoa y Santa Gertrudis del Sáric. Para el 13 de mayo, día del Corpus Christi se dio la benición de los cimientos, se arregló muy bonito con ramas, petate y flores. Trajo a los cantores de Magdalena y se comprometieron ahí mismo varios gobernadores a cooperar con su gente para la fábrica y a la vez dio orden de que se trajeran de Magdalena las formas de madera para fabricar los arcos del templo.

Conclusión

Asomarnos a la historia de la evangelización de nuestros pueblos nos deja muchos aprendizajes, no solo para reconstruir en la imaginación cómo eras las cosas en aquellos tiempos, sino para darnos cuenta de la importancia de la cooperación entre los pueblos que conforman el sistema misional. Unos pueblos son soporte en muchos aspectos para otros que se van iniciando.


Por otro lado los misioneros destacan la nobleza de las gentes y su disponibilidad para emprender cambios en su estilo de vida, aunque esto signifique muchas rupturas con prácticas anteriores y someterse a nuevos aprendizajes. De ellos también hemos de valorar su actitud de aprertura y su solicitud por las cosas nuevas.


[1] Juan Mateo Mange, Diario de las exploraciones en Sonora, Luz de tierra incógnita, Gobierno del Estado de Sonora, 1985 p. 16.

[2] Eusebio Kino, Crónica de la Pimería Alta, Favores Celestiales. Libro 6 capítulo IV, Ed. Porrua, pg. 65

[3] EUSEBIO FRANCISCO KINO, Las misiones de Sonora y Arizona, “relación diaria de la entrada al noroeste”, Editorial Porrua, 1989. p 407 – 408.

[4] Juan Mateo Mange… p. 45