EL PEÑASCO

Una de las regiones más verdes del desierto es la de los pueblos del río Magdalena, los alamos, algunos sacues, tápiros..., aliados al río van serpenteando la ruta entre los pueblos, ranchos y milpas que dan vida a la región. No muy lejos del río, a la orilla de la carretera que va de Santa Ana - Magdalena, se encuentra el rancho el Peñasco, a un lado de donde está un peñasco colorado con una Virgen de Guadalupe pintada (a mi gusto bien lograda en sus colores, dimensiones y figura, pero muy fuera de lugar... por más sagrada y simbólica que sea la imagen de Nuestra Señora, la piedra por si sola tiene su gracia). Enmarcando el rancho hay unas huertas de nogales, otras tierritas donde cada año siembran habas, cebolla, pastura, etc. Fundado en 1892, originalmente como todo rancho, era un espacio para la ganadería y para vivir ahí, solo que este lugar tenía un giro especial: albergaba la fabrica de cigarros "NO HAY MEJOR" de la familia Monroy; - Mi tata los menciona en sus anécdotas de la primera mitad del siglo XX- aquí se forjaban cigarros con papel arroz, traído de Alemania y los empaquetaban en mazos, actualmente esta fabrica está en ruinas y solo quedan unas envolturas como muestra en lo que es el museo del rancho.
Un nuevo giro, alternativa para la región, viene a ocupar este rancho: el eco-turismo. Y a propósito hago un largo paréntesis: (Actualmente, como parte de una tendencia de rescatar y valorar los cimientos de las culturas locales, se promueve el ecoturismo o turismo rural. Muchos lo ven como un remedio ante la crisis por la que atraviesan los pueblos y ranchos, como un exprimir la última gota de vida que queda en alguno de ellos. La maquinaria, las constrcciones antiguas -bien hechas por cierto- el ambiente libre de ruidos y el aire puro..., ahora se exponen como piezas de museo, en peligro de extinción, para que sean conocidas, aunque sea de lejecitos, por las nuevas generaciones. Debemos reconocer que algunos pueblos ya solo son zonas arqueológicas, donde la actividad agricola ha sido desplazada y no bien sustituida por "otras actividades" de dudosa viabilidad y buen desarrollo. Turismo rural, es la mancuerna que con frecuencia aparece en los discursos de políticos y empresarios del desarrollo, ojalá no sea el nuevo disfraz de la ruina y al contemplar nuestras raíces seamos capaces de ir más allá del "vengan a vernos y dense cuenta cómo eramos"). Hasta aquí el largo paréntesis y sigamos hablando del rancho el Peñasco:

Está en el Kilómetro 177, a la entrada hay muchos letreros, algunos de madera, otros de lámina como los señalamientos de la carretera y otros de vinil, en ellos dice: Rancho El Peñasco, Turismo Rural, Se venden Borregos, Birria, Museo de culturas indígenas y populares, y no recuerdo qué más. Al bajar serás recibido por frondosos mezquites, y algo así como un fresno haciendo valla en el camino que conduce hasta las ruinas, pasando por la casa...,
los perros y perras forman el comité de recepción, son muy amables y a su modo te hacen sentir que eres bienvenido. Al tiempo que te van abriendo paso son el aviso para el dueño de que alguien se aproxima. Un pórtico cargado de utilería del rancho están en el primer plano, -un buen lugar para la foto- al fondo la casona almacén que ahora funciona como el hostal, a la izquierda se divisan unas galeras donde guardaban las papas, las pacas, las cebollas o lo que cosecharan..., ahora hace las veces de sombra para los borregos, gallinas y guajolotes, en ocasiones se acondiciona como aula magna para eventos especiales. Al fondo una milpita con algo de pastura. A la derecha, detrás del hostal un area al aire libre que funciona como comedor o sala de estar, debajo de los mezquites, este espacio está acondicionado con cocina, barra, mesas, estrado de adobe, al fondo un pequeño templete que sirve para presentaciones de danza o cualquier otra expresión artística. Detrás de esto, entre los matorrales se esconde una sala de teatro con sus veredas (pasillos) para exposiciones, que se llena durante los festivales de primavera o de otoño. Al otro extremo, hacia el poniente se encuentra un cuartito que da cobijo a diversas herramientas y piezas que facilitaron la vida del siglo pasado distribuidos en dos salas y un sotano para dar forma al pequeño museo.Una gran explanada dispuesta para acampar es la base de el casco del rancho y al fondo de todo, como respaldo están los cerros, entre ellos el Peñasco, por donde las vacas han trazado unas veredas que ahora sirven para cabalgar o para andar en bicicleta de motaña.
Entre todo esto, se alberga la conciencia, es la mejor huesped que el rancho ha llegado a tener. Como de manera mágica, entre los cosas más ordinarias, se asoma para decirte algo.

Este lugar ha sido escenario de muchos acontecimientos que siguen haciendo historia, visitantes de diversas latitudes se dan cita para dialogar desde las propias raíces.
Porque Buquivaba tiene historias que contar, piedras y objetos que mostrar.
ENTRA A SU PÁGINA Y CONOCE MÁS DETALLES, SI VISITAS EN LUGAR PUEDES ENCONTRAR ADEMÁS UN BUEN CAFÉ (si dicen que van de mi parte hasta les pueden ofrecer galletas o empanadas)
http://www.ranchoelpenasco.com/
Las fotografías que aquí aparecen son propiedad de la página web del Peñasco.

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